¡Permiso para DESCANSAR!

Cuatro y media. Cuatro y media, y se hace tarde para iniciar la rutina del día. Al grito de “¡ya se apagó el boiler!”, mi papá arrastra los pies, entre quejidos sé que toma la toalla para bañarse; mientras tanto, ya con el desayuno sobre la mesa me esmero por mantener los ojos abiertos, quince minutos despierta y no lo he conseguido.

C: Adrien Olinchon

Salimos de casa una hora después con el deseo de no encontrar algún incidente que pueda retrasar nuestro camino a la universidad. A veces soy demasiado débil y cedo ante el inminente arrullo de la radio del auto, pero me siento lo suficientemente egoísta al hacerlo porque él no puede.

 

Otras ocasiones procuro hacer hablar a mi papá con preguntas que van desde si cree en las brujas o si durmió bien, hasta cómo fue su infancia. Para la segunda siempre hay un “sí, pero me faltó descansar”.

C: Olena Kamenetska

Soy afortunada de llegar a la universidad de esta forma, aunque mis compañeros me notan fatigada, pues dormí pasadas de las once de la noche. Tuve un par de juntas de trabajo desde casa, resolví algunos pendientes y me dediqué a hacer tarea. Paso gran parte de mi día sentada, usualmente con el reloj encima. Debo apurarme, mi lema del día a día.

 

Tengo un año malabareando con mi horario y las actividades que debo completar, lo que es nada a comparación de los 30 que lleva mi papá en su trabajo. Es repartidor de paquetería, así que, si hay alguien que sabe de recorrer las alcaldías, es él. No es fácil, definitivamente no lo es.

Al ritmo de una ciudad que pide 264 horas de tu año atorado en tráfico, o tal vez más, sólo para llegar a tu trabajo en coche, es que hay que moverse para registrar la llegada antes de las ocho de la mañana. Trasladar los más de 200 paquetes y sobres a la camioneta van, a veces más, a veces menos, para entregar y hacer las recolecciones de otras cajas antes de la siete de la tarde.

 

La Ley Federal de Trabajo estipula que una persona puede trabajar un máximo de ocho horas al día, pero sabemos que en la práctica no es más que mentira. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señala que en nuestro país se laboran 2 mil 128 horas al año. 

C: Ricky Esquivel

La Ciudad de México es caótica, siempre en movimiento, siempre se corre. Mi papá ha lidiado con multas, estacionamientos, groserías de la gente, asaltos, amenazas con armas o correteadas, pendejos al volante, malos supervisores, jornadas exhaustivas de trabajo, sol, lluvia, accidentes, tránsito, sismos y otros demonios.

  

Esto por seis días a la semana, que incluso llegaron a ser siete. Lo que le deja la oportunidad de disfrutar del domingo para descansar. Si buscamos, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) considera la “quietud, reposo o pausa en el trabajo o fatiga” como una de las definiciones del descanso.

C: Pavel Danilyuk

Para mi papá, lo suyo es dormir e intentar reponerse del día a día, antes lo cuestionaba, pensaba que debía hacer más actividades que eso o ver alguna película en la televisión, luego me cayó el veinte de la agotadora jornada que se lleva.

Tardé en entender que no debía dedicar más de su tiempo a otras actividades, que hacer nada resulta beneficioso para la salud mental o prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión o la diabetes.

Hasta la fecha ninguno de los dos tiene un ciclo de sueño ideal, él con su problema para mantener un horario regular de sueño, yo con episodios de insomnio y dificultad para mantenerme despierta en algunos días. 

C: Ivan Oboleninov

Oficialmente, a partir de 2022 la Organización Mundial de la Salud declaró el estrés o desgaste ocupacional, también conocido como burnout, como una enfermedad en la que se debe trabajar en propuestas para su tratamiento.

Esto luego de que se diera a conocer que el 40% de la población mundial padece trastornos del sueño y de los cuales únicamente 5% acude con un profesional para atender este problema de salud. 

Ayer, mi papá regresó temprano del trabajo, pero mañana p-uede estar aquí cerca de las once de la noche, sé que, en el fondo, sin importar el día, anhela recostarse y dejarse ir entre ronquidos, porque al día siguiente a las cuatro y media, al grito de “¡ya se apagó el boiler!” se hará tarde para iniciar la rutina. 

 

Katia Beltrán
Ciudad de México
2023

Si necesitas ayuda para mejorar tu higiene del sueño puedes contactar con la Clínica del Sueño de la Facultad de México.

  • Sitio web: https://clinicadelsueno.facmed.unam.mx/tips.php#medidas
  • Teléfono: +52 55 5623-2690
  • Horarios de atención: lunes a viernes 9:00 a 17:00 hrs.
  • E-mail: cfdcts@gmail.com
  • Dirección: Unidad de Medicina Experimental UNAM; Planta Baja, ubicada dentro del Hospital General de México: Dr. Balmis 148, Col. Doctores, Alcaldía Cuauhtémoc, cp. 06726, Ciudad de México.

O también existe el Instituto Mexicano de Medicina Integral de Sueño.

  • Sitio web: https://www.institutomexicanodesueno.com/
  • Teléfonos:
    5541732160 |   5546236816  |  +52 55 71560080
  • Dirección: Patricio Sanz 745 Col. Del Valle, Delegación Benito Juárez, CP 03100 CDMX. Entre Eugenia y Concepción Beistegui.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *