Alto a la cultura de la VIOLACIÓN: es momento de escuchar, creer y defender

Según cifras del INEGI, en 2021 del total de mujeres de 15 años y más, 70.1 % han experimentado al menos un incidente de violencia, de ellos, el 49.7 % se trata de violencia sexual. Aquellos actos de carácter sexual cometidos contra la voluntad de otra persona, ya sea que esta no haya otorgado su consentimiento o que no lo pueda otorgar por ser menor de edad, sufrir una discapacidad mental o encontrarse intoxicada o inconsciente por efecto del alcohol o las drogas. 

Estos incidentes no siempre son relatados, y quizá la principal causa sea la fuerte cultura de la violación que se vive en México, aquella que se da en entornos sociales que permiten que se normalice y justifique la violencia sexual. Lamentablemente, la conceptualización de «Consentimiento» no es bien entendida por muchos, aún es difícil comprender que “no” es “no” y “sí” es “sí”; el consentimiento debe ser un acuerdo entre personas para la realización de actos sexuales, es específico, lo que significa que el otorgado a una persona no implica que se conceda a otras; también es reversible, es decir, puede revocarse en cualquier momento.

Es momento de dejar de fomentar una cultura de la violación y comenzar a entender que el abuso no es provocado por la víctima. 

No es culpa de Paulina que salió a la calle con una falda porque le gusta vestirse así, basta de creer que la ropa es una invitación al coqueteo, el abuso y mucho menos a la violación. 

No es culpa de los padres que dejaron que María saliera a una fiesta por la noche, las jóvenes tienen derecho a divertirse sin temor a que algo malo pase, porque el ambiente debe ser seguro para todos y todas sin importar la hora. 

No es culpa de las amigas de Lucía, que dejaron que tomara el taxi sola para regresar a casa; porque no importa el lugar, la hora y mucho menos el medio de transporte, porque todos deberían ser seguros. 

No es culpa de Monserrat, que confió en su novio para enviarle fotos íntimas, es culpa del abusador que las compartió sin su consentimiento. 

Tampoco es culpa de Paola, que quiso experimentar con las drogas y quedó intoxicada, es culpa de los abusadores que tomaron eso como una oportunidad para la violación. 

ES CULPA DEL ABUSADOR. Pongamos un alto a la cultura de la violación, no solo los abusadores son parte de ella; dejemos de ser espectadores que normalizan y justifican la violencia; seamos fuentes de apoyo para aquellas que han sido abusadas. Es momento de escuchar, creer y defender.

Lavanda
Querétaro
29-12-23 

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